Donde el amor, la fe y el sabor se encuentran.

Jerusalema es un espacio en Barranquilla donde la cocina del Pacífico colombiano, fusión y la creatividad con la inspiración se unen para ofrecer experiencias que alimentan cuerpo y alma. Un restaurante gourmet, un café artesanal, un coworking lleno de energía positiva y un escenario para celebrar la vida con un aposento de oración y entrega con Dios.

Un lugar inspirado para todos los sentidos.

Mucho más que un restaurante, un punto de encuentro con propósito

En Jerusalema creemos que la vida está hecha de experiencias que despiertan los sentidos y conectan el alma. Aquí, cada detalle —desde el ambiente hasta los aromas— ha sido pensado para ofrecer equilibrio entre bienestar, sabor y gratitud.

Alimenta cuerpo, mente y espíritu

Vive la experiencia completa Jerusalema

Cada día abrimos nuestras puertas para compartir lo mejor de la vida:

Cocina del Pacífico
fusión gourmet

Mariscos frescos, texturas, colores y emociones que honran la tradición colombiana.

Espacios para eventos

Celebraciones familiares, empresariales o íntimas, siempre con un toque espiritual y elegante.

Música en vivo con propósito

Melodías que alegran el corazón y acompañan tus noches.

Aposento de la Sunamita

Un espacio ambientado en el pasaje bíblico de la 2 Reyes 4:9-12 donde podrás tener tu tiempo a solas con Dios y reflexionar solo o en comunidad.

Café artesanal & coworking

Un rincón tranquilo para trabajar, crear o disfrutar una buena conversación.

Un lugar para celebrar la vida

Nuestra Historia

JERUSALEMA nace de una visión que Dios depositó en nuestro corazón: un aposento donde Su pueblo pudiera reunirse para alabarle, compartir y encontrar paz. Lo que al principio pareció un simple anhelo se convirtió en una dirección clara de parte del Señor, quien reveló cada detalle de este proyecto con propósito y precisión.

Dios nos mostró el nombre JERUSALEMA, un sello grabado en madera y las actividades que debían realizarse día a día. Aunque hubo temor por la falta de experiencia y la gran inversión que implicaba, durante la oración Dios nos recordó que esta visión venía de Él y que nuestro paso debía ser de fe, no de duda. Después de tres años de espera, obedecimos Su llamado y decidimos caminar en la materialización de lo que Él había planeado.

Al buscar el significado del nombre, el Señor confirmó que JERUSALEMA significa “Jerusalén es mi hogar”: un hogar celestial, un refugio de paz y un lugar anhelado donde Su pueblo puede reunirse en armonía. Así entendimos que este proyecto no es solo un negocio, sino un ministerio, un espacio donde Dios usará a cada persona para traer palabras de vida, consuelo y oportunidad.

Hoy avanzamos confiadas en que Dios está en control, guiando cada paso, enviando siervos de gran valor y mostrando Su gracia y Su misericordia en cada detalle. JERUSALEMA es Su obra, y nosotras solo somos instrumentos dispuestas a obedecer.

Aquí caminamos con fe, sabiendo que Él provee, Él respalda y Él completa la obra que comenzó.